La Coctelera

Categoría: Cuentos

Cuentos

Podéis leer los relatos escritos por vuestros compañeros en los siguientes enlaces.
Según los vayáis mandando, irán apareciendo en este blog. Para leerlo tenéis que abrir el archivo.

Los zapatos perdidos (Belén)

Kiko y su nuevo vehículo (Guillermo U.)

La maldición de los exploradores (Sheila)

Relato (Alejandra)

El fin de los piratas ( Marina)

Hace mucho tiempo (Patrick)

Una habitación mágica (Nuria)

Los enamorados (Andressa)

La guerra (Miguel)

Martín y la Navidad

Es Navidad y Martín esta buscando unos regalos para su familia.
Son las diez de la noche. Martín se encuentra todas las tiendas cerradas.
De repente ve a lo lejos un arco iris. Pero lo que él no vio fue que por el arco iris bajaba un duende malvado. Pero él no hace caso y sigue buscando tiendas.
De repente se encuentra con el duende. Martín le pregunta a ver si sabía de alguna tienda abierta. Pero el duende le dijo que él vendía regalos.
El duende llevó a Martín por un callejón oscuro hasta su carroza. Allí le dijo que con esos regalos triunfaría seguro.
Al llegar a casa dio sus regalos a sus familiares. Al abrirlos había un papel con una poesía. Cuando sus familiares lo leyeron se convirtieron en lo que más odiaban tener o hacer.
Al ver eso Martín decidió no abrir su regalo, el que se compró también para él.
Después de ver lo que pasaba decidió buscar al duende y pedirle que acabara con todo esto. Al salir a la calle vio a toda la gente convertidos en aquello que más odiaban. Rápidamente fue en busca del duende pero siempre que lo veía lo volvía a perder. La última vez que se encontraron Martín se quedó atrapado. Al ver eso el duende decidió quedarse y torturarlo. Cuando vio que ya no podía más, Martín recordó que tenía su regalo sin abrir aún. Lo sacó de su chaqueta y pidió que no cambiara nada de lo que estaba ocurriendo.
Como él sabía que el regalo cumplía su deseo al revés, el duende desapareció y todo se acabo.

Patrick

El arco iris de la noche de Navidad

Había una vez, en una ciudad llamada Castro Urdiales, un niño llamado Jon que vivía con sus padres y su hermana.

Todos los años iba por Navidad a casa de su abuela. Se lo pasaba de muerte con sus primos, jugaban, cantaban con el karaoke…

Una navidad, cuando ya era tarde, igual eran la 1 o las 2 de la mañana, Jon salió a la ventana y se quedó contemplando el cielo por si acaso pasaba alguna estrella fugaz a la que podía pedir un deseo. Pero no pasó ninguna estrella fugaz por lo que se desilusionó mucho. Todos los años hacía lo mismo. A la Navidad siguiente hizo lo mismo. Por fin llegó el día en que aquella estrella fugaz apareció. Pero se extrañó mucho porque tardó un buen rato en desaparecer. Aquella supuesta estrella fugaz era de pichicolorines, por lo que también le extrañó mucho. Así que dijo:

- Esto parece un arco iris. ¿Pero, como va a aparecer un arco iris de noche?

Jon no lo entendía. Porque ¿cómo va a aparecer un arco iris de noche y encima en Navidad? Pero enseguida comprendió que si lo que tenía ante sus ojos era de verdad un arco iris u sería porque la madre naturaleza así lo había querido. Desde aquel momento, Jon, todas las navidades, salía al balcón para ver si volvía aparecer aquel extraño arco iris.

Nuria

¡JOU, JOU, FELIZ NAVIDAD!

Los Reyes Magos en busca de Servot

Érase una vez, en un pueblo pequeño con treinta casas de piedra. Era de noche y todos los niños se iban muy pronto a la cama para que Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos, fueran por todo el pueblo a dejar los regalos de Navidad. Los reyes tenían que venir desde Nazaret hasta Servot, el pueblo.
Los reyes no se acordaban de donde estaba Servot y se perdieron a mitad del camino. Baltasar, Melchor y Gaspar se sentaron y Baltasar cogió los juguetes y se puso a jugar. Baltasar tuvo que abrir un regalo y le tocó la PSP y, como no sabía jugar, la guardó y se durmió. Melchor y Gaspar se acordaron de que, antes que ellos, hay otra persona que también lleva regalos.
-“¡Papa Noel!’’ -exclamó Baltasar.
A los 5 segundos apareció Papa Noel. Fueron todos juntos hacia Servot y, en 2 horas, entregaron todos los regalos. Cuando acabaron se marcharon a casa de Baltasar porque ellos también tenían regalos. Pero... –¡ jou, jou, jou! ¡Feliz Navidad Reyes Magos. Feliz Navidad!

RUBEN CELAYA

Cuento de Navidad

Era la noche del veinticinco de diciembre, cuando, de
repente, en la casa de Andy llaman a la puerta. Era la señora Crunchbull.

-Buenas noches señora Crunchbull, ¿qué desea? –preguntó
Andy mientras se fijaba en las miles de arrugas que tenía.

-¿Podrían hacer menos ruido? Estoy intentando dormir.-se
quejó.

- De acuerdo. ¡Pase una feliz Navidad!-se despidió Andy.

Andy era un chico alto, rubio y de ojos azules que vivía
en un pueblo al norte de América llamado Grickwell. Fue a mirar por la ventana
y vió un arco iris que empezaba en la casa de enfrente. Bajó rápidamente las
escaleras y salió a la calle. Llegó hasta el arco iris y se asombró mucho al
ver a unos pequeños seres descender por él.

-¡Oh grandioso Andy! ¡Por fin te conocemos después de
haber oído hablar tanto de ti!-le dijeron.

-¿Quiénes sois?-preguntó perplejo.

-Somos Solanios venimos del Sol para preguntarte algo.

-¿El qué?

-¿Por qué todos los años en estas fechas os reunís toda
la familia y cantáis unas canciones dedicadas a un tal Dios.

-¡Ah! Os referís a la Navidad. Nos reunimos
para celebrar el nacimiento de Jesús.

-Creo que he oído algo sobre él.-opinó uno.

- Pero, ¿por qué habéis oído hablar de mí si todo el
mundo celebra la Navidad?

-Porque tu vecina, la señora Crunchbull, era un espía y
os avisó de que eras una buena persona y muy amigable.

Después de estar hablando un buen rato fueron a casa de
Andy para contemplar de cerca lo que era la Navidad. A la mañana
siguiente abrieron todos los regalos. Los solanios volvieron a arco iris y cada
año vuelven a la Tierra
para ver a los humanos

Marina Beraza

UN RELATO PARA PENSAR

LA FÁBULA

EL OSO HORMIGUERO

Por Nuria

En el campo Campanero

había un oso hormiguero,

que comía hormigas

porque no eran sus amigas.

Hurgaba con el hocico

y cogía más de cinco,

como era muy tragón

se dormía después del atracón.

Mientras él dormía

los pájaros cantaban una sinfonía,

y se despertaba con muy mala uva

porque había uno que tocaba la tuba.

Y desde ese día el oso

tranquilo ya no dormía.

Si tienes hambre no comas hormigas que te harán cosquillas en la barriga

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El huevo de chocolate

HISTORIAS DE CASTILLOS


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Relatos de castillos

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