Había una vez, en una ciudad llamada Castro Urdiales, un niño llamado Jon que vivía con sus padres y su hermana.

Todos los años iba por Navidad a casa de su abuela. Se lo pasaba de muerte con sus primos, jugaban, cantaban con el karaoke…

Una navidad, cuando ya era tarde, igual eran la 1 o las 2 de la mañana, Jon salió a la ventana y se quedó contemplando el cielo por si acaso pasaba alguna estrella fugaz a la que podía pedir un deseo. Pero no pasó ninguna estrella fugaz por lo que se desilusionó mucho. Todos los años hacía lo mismo. A la Navidad siguiente hizo lo mismo. Por fin llegó el día en que aquella estrella fugaz apareció. Pero se extrañó mucho porque tardó un buen rato en desaparecer. Aquella supuesta estrella fugaz era de pichicolorines, por lo que también le extrañó mucho. Así que dijo:

- Esto parece un arco iris. ¿Pero, como va a aparecer un arco iris de noche?

Jon no lo entendía. Porque ¿cómo va a aparecer un arco iris de noche y encima en Navidad? Pero enseguida comprendió que si lo que tenía ante sus ojos era de verdad un arco iris u sería porque la madre naturaleza así lo había querido. Desde aquel momento, Jon, todas las navidades, salía al balcón para ver si volvía aparecer aquel extraño arco iris.

Nuria